Todos hemos oído hablar sobre los múltiples beneficios que tienen los colchones viscoelásticos para nuestro descanso, pero, lo cierto es que aunque un colchón esté calificado como viscoelástico esto no garantiza que el producto sea de calidad. En este tipo de artículos, como en muchos otros, existe una amplia gama y hay viscoelásticos aconsejables y otros que no lo son.

A continuación te daremos algunos tips que pueden ayudarte a distinguir por ti mismo si un colchón es bueno o no.

¿Qué es un colchón viscoelástico?

El nombre de este tipo de productos proviene de la unión de dos de las principales características de su material: viscoso y elástico.

Este material tiene su origen durante los años 70 en el Centro de Investigación de la NASA. Fue inventado con la finalidad de aliviar la presión que sufrían los astronautas durante el despegue por culpa de la fuerza ejercida por la gravedad. Con el paso del tiempo y después de observar que el material realmente era eficaz, empezó a comercializarse.

Comenzó a ser utilizado en hospitales y, en la década de los 90, dio el gran salto hacia la comercialización a gran escala. Su fama fue casi inmediata gracias a sus múltiples beneficios y a la innovación que conllevaba este nuevo material con su “efecto memoria”. Este efecto permite que se grabe la huella de quien se apoya a descansar en él, pero recupera su forma original en el momento en que se le retira la presión y se disipa el calor.

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Tipos de colchones viscoelásticos

Hay dos grandes tipos de colchones viscoelásticos en el mercado actual: los espumados y los moldeados.

Los primeros están compuestos por una mezcla de varios componentes químicos que consiguen crear la sensación de espuma.

Los moldeados, en cambio, están formados a partir de un molde, por lo que obtenemos un poro mucho más cerrado. Al ocurrir esto la circulación del aire en su interior es mucho más lenta que en los espumados y, por lo tanto, la transpiración es menor.

¿Cómo elegir un colchón viscoelástico?

Hemos llegado al kit de la cuestión: ¿En qué debo fijarme a la hora de comprar un colchón viscoelástico? En la densidad.

La densidad de los colchones viscoelásticos se mide en kg/m3 y varía en función del fabricante, la finalidad del producto, la durabilidad, etc. A mayor densidad, mayor rigidez.

La densidad mínima que debe tener un colchón viscoelástico para que se considere de buena calidad es de 45 kg/m3. En base a este dato podemos ir subiendo la densidad de nuestro colchón en base a nuestras preferencias en comodidad.

Lo que debemos tener siempre en cuenta es que, cuanto más pequeña sea la densidad, mayor alto de resiliencia deberá tener. La resiliencia es un compuesto que permite al colchón volver a su forma original, por lo que a mayor resiliencia más rápida será la recuperación del mismo. Si el colchón tarda mucho en recuperarse provocará cierta incomodidad al movernos en la noche ya que perderemos esa sensación acolchada que los caracteriza.

Lo más aconsejable es adquirir un colchón viscoelástico de densidad media (entre 45kg/m3 y 60kg/m3), con alta resiliencia y mantenerlo en unas condiciones de transpiración adecuadas (lo ideal es una temperatura ambiente de entre 18 y 22ºC).

En Espumas del Vallés somos especialistas en productos como colchones y almohadas. Si todavía te queda alguna cuestión no lo dudes y ponte en contacto con nosotros. Nuestro equipo de profesionales está dispuesto a ayudarte en todo lo que sea necesario, porque un descanso de calidad es una parte fundamental en nuestras vidas.